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1.7.14

retrato - juan manuel serrat

retrato - juan manuel serrat

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierras de Castilla;
mi historia, algunos casos de recordar no quiero.

Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido
-ya conocéis mi torpe aliño indumentario-,
más recibí la flecha que me asignó Cupido,
y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario.

Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y más que un hombre al uso que sabe su doctrina
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.

Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.

Converso con el hombre que siempre va conmigo
-quien habla solo espera hablar a Dios un día-
mi soliloquio es plática con este buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.

Y al cabo, nada os debo; me debéis cuanto escribo
a mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.

Y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.

11.8.13

El Titiritero - Juan Manuel Serrat

El Titiritero - Juan Manuel Serrat

De aldea en aldea el viento lo lleva siguiendo el sendero,

su patria es el mundo, como un vagabundo va el titiritero.

Viene de muy lejos, cruzando los viejos caminos de piedra.

Es de aquella raza que de plaza en plaza, nos canta su pena.

¡Allez hop! ¡Titiritero, allez hop! de feria en feria.

Siempre risueño, canta sus sueños y sus miserias.

Vacía su alforja de sueños que forja en su andar tan largo.

Nos baja una estrella que borra la huella de un recuerdo amargo.

Canta su romanza al son de una danza híbrida y extraña,

para que el aldeano le llene la mano con lo poco que haya.

¡Allez hop! ¡Titiritero, allez hop! de feria en feria.

Siempre risueño, canta sus sueños y sus miserias.

Y al caer la noche en el viejo coche guardará los chismes,

y tal como vino sigue su camino solitario y triste.

Y quizá mañana, por esa ventana que muestra el sendero

nos llegue su queja mientras que se aleja el titiritero.