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19.12.24

Miguel Poveda "Me Peina El Viento Los Cabellos" (Pablo Neruda)

Me peina el viento los cabellos”, escrita por Pablo Neruda y cantada por Miguel Poveda Me peina el viento los cabellos como una mano maternal, abro la puerta del recuerdo y el pensamiento se me va. Son otras voces las que llevo, es de otros labios mi cantar, ¡hasta mi gruta de recuerdos tiene una extraña claridad! Frutos de tierras extranjeras, olas azules de otro mar, amores de otros hombres, penas que no me atrevo a recordar. ¡Y el viento que me peina como una mano maternal! Mi verdad se pierde en la noche ¡no tengo noche ni verdad! Tendido en medio del camino deben pisarme para andar. Pasan por mi sus corazones ebrios de vino y de soñar. Yo soy un puente inmóvil entre tu corazón y la eternidad. ¡Si me muriera de repente no dejaría de cantar! Pablo Neruda

22.10.24

Miguel Poveda ‘Soneto de la dulce queja’ (Federico García Lorca

Miguel Poveda ‘Soneto de la dulce queja’ (Federico García Lorca Tengo miedo a perder la maravilla de tus ojos de estatua y el acento que de noche me pone en la mejilla la solitaria rosa de tu aliento. Tengo pena de ser en esta orilla tronco sin ramas; y lo que más siento es no tener la flor, pulpa o arcilla, para el gusano de mi sufrimiento. Si tú eres el tesoro oculto mío, si eres mi cruz y mi dolor mojado, si soy el perro de tu señorío, no me dejes perder lo que he ganado y decora las aguas de tu río con hojas de mi otoño enajenado.

10.9.24

PASTORA SOLER Y MIGUEL POVEDA

PASTORA SOLER Y MIGUEL POVEDA Me lo dijeron mil veces, mas yo nunca quise poner atención. Cuando vinieron los llantos ya estabas muy dentro de mi corazón. Te esperaba hasta muy tarde, ningún reproche te hacía; lo más que te preguntaba era que si me querías. Y, bajo tus besos, en la madrugá, sin que tú notaras la cruz de mi angustia solía cantar: Te quiero más que a mis ojos, te quiero más que a mi vida, más que al aire que respiro y más que a la madre mía. Que se me paren los pulsos si te dejo de querer, que las campanas me doblen si te falto alguna vez. Eres mi vida y mi muerte, te lo juro, compañero; no debía de quererte, no debía de quererte y sin embargo te quiero. Vives con unas y con otras y na se te importa de mi soledad; sabes que tienes un hijo y ni el apellido le vienes a dar. Llorando junto a la cuna me dan las claras del día. Mi niño no tiene padre ¡Qué pena de suerte mía! Anda, rey de España, vamos a dormir, y, sin darme cuenta, en vez de la nana yo le canto así: Autor(es): Antonio Quintero, Rafael de León, Manuel Quiroga

12.1.22

El Arrebato, Miguel Poveda - Primaveras En El Pelo

El Arrebato, Miguel Poveda - Primaveras En El Pelo

Ella buscaba un guerrero
Que sostuviera sus miedos
Que respetara sus heridas
Esa necesidad de tiempo
Y que tuviera el corazón
Asegurado a todo riesgo
Era dura de pelar
Ella buscaba un valiente (Amor)
Al día dos besos al frente
Y comprendió de repente
Que era un tipo con suerte
Celebrando la licencia que le daba su sonrisa
Para poder soñar
Ella tenía el corazón lleno de piedras
Escombros de pasiones y de amores
Que salieron rana
Pero eso lo veía una princesa
Con el alma de fresa
Y la boca de nata
Y poco a poco, le fue colgando primaveras en el pelo
Voló con ella, pero sin romperle el cielo
Cambió sus piedras por pastillas de jabón
Y poco a poco, le fue cantando bulerías al oído
Cambiando el fondo de pantalla sus domingos
Bailando un tango cada noche en el salón
Ella era reina de un barrio
La dueña del calendario
Pero pisaba con miedo
Llevaba el corazón descansado
Él solo el rey de su agujero
Pero a corazón abierto
Era invencible su verdad
Ella tenía el corazón lleno de piedras
Escombros de pasiones y de amores
Que salieron rana
Pero eso lo veía una princesa
Con el alma de fresa
Y la boca de nata
Y poco a poco, le fue colgando primaveras en el pelo
Voló con ella, pero sin romperle el cielo
Cambió sus piedras por pastillas de jabón
Y poco a poco, le fue cantando bulerías al oído
Cambiando el fondo de pantalla sus domingos
Bailando un tango cada noche en el salón
Y a mitad de una baile, y a mitad de una canción
Él la miró a los ojos, ella le sonrió
No me sueltes nunca
Quédate a vivir conmigo
Por siempre bailando, en esta canción
Y poco a poco, le fue colgando primaveras en el pelo
Voló con ella, pero sin romperle el cielo
Cambió sus piedras por pastillas de jabón
Y poco a poco, le fue cantando bulerías al oído
Cambiando el fondo de pantalla sus domingos
Bailando un tango cada noche en el salón
Cada noche, en el salón