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8.10.14

Se equivoco la paloma - joan manuel serrat

Se equivoco la paloma - joan manuel serrat




Se equivoco la paloma, se equivocaba, por ir al norte fue al sur, creyo que el trigo era agua, se equivocaba. Creyo que el mar era el cielo, que la noche era mañana se equivocaba, se equivocaba. que las estrellas rocio, que la calor la nevada, se equivocaba, se equivocaba. Que tu falda,era tu blusa, que tu corazon, su casa, se equivocaba, se equivocaba, ella se durmio en la orilla, tu en la cumbre de una rama. Creyo que el mar era el cielo, que la noche era mañana, se equivocaba, se equivocaba, que las estrellas rocio, que la calor la nevada, se equivocaba, se equivocaba. Que tu falda era tu blusa, que tu corazon su casa, se equivocaba, se equivocaba....

28.3.12

Paco Ibañez en Andaluces de Jaen poema de Miguel Hernández "Aceituneros·

Paco Ibañez, Andaluces de Jaen


Andaluces de Jaén, aceituneros altivos, decidme en el alma,de ¿quién, quién levanto los olivos? Andaluces de jaén (bis)
No los levanta la nada, ni el dinero, ni el señor, sino la tierra callada, el trabajo y el sudor. Unidos al agua pura y a los planetas unidos, los tres dieron la hermosura de los troncos retorcidos.
Andaluces de jaén (bis)
Andaluces de Jaén, aceituneros altivos, decidme en el alma,de ¿quién, quién levanto los olivos? Andaluces de jaén (bis)
Cuántos siglos de aceituna, los pies y las manos presos, sol a sol y luna a luna, pesan sobre vuestros huesos!
Andaluces de Jaén, (bis) aceituneros altivos, pregunta mi alma: ¿de quién, de quién son estos olivos? Jaén, levántate brava sobre tus piedras lunares, no vayas a ser esclava con todos tus olivares.
Levántate, olivo cano, dijeron al pie del viento. Y el olivo alza una mano poderosa de cimiento. Andaluces de Jaén, aceituneros altivos, decidme en el alma .¿quién quién amamanta los olivos? . Canción Poema de Miguel Hernández. ACEITUNEROS Andaluces de Jaén, aceituneros altivos, decidme en el alma: ¿quién, quién levantó los olivos? No los levantó la nada, ni el dinero, ni el señor, sino la tierra callada, el trabajo y el sudor. Unidos al agua pura y a los planetas unidos, los tres dieron la hermosura de los troncos retorcidos. Levántate, olivo cano, dijeron al pie del viento. Y el olivo alzó una mano poderosa de cimiento. Andaluces de Jaén, aceituneros altivos, decidme en el alma: ¿quién amamantó los olivos? Vuestra sangre, vuestra vida, no la del explotador que se enriqueció en la herida generosa del sudor. No la del terrateniente que os sepultó en la pobreza, que os pisoteó la frente, que os redujo la cabeza. Árboles que vuestro afán consagró al centro del día eran principio de un pan que sólo el otro comía. ¡Cuántos siglos de aceituna, los pies y las manos presos, sol a sol y luna a luna, pesan sobre vuestros huesos! Andaluces de Jaén, aceituneros altivos, pregunta mi alma: ¿de quién, de quién son estos olivos? Jaén, levántate brava sobre tus piedras lunares, no vayas a ser esclava con todos tus olivares. Dentro de la claridad del aceite y sus aromas, indican tu libertad la libertad de tus lomas.