7.1.24

Camilo Sesto- Qué mala vida

Qué mala vida
Camilo Sesto
Quieres que sea como un títere al que tu manejas
Que hable y que respire siempre a tu compás
Que muera y resucite en la cama cuando tú lo deseas
Y en tus desesperos que te sepa calmar
Quién me iba a decir a mí
Que amar es un calvario
Si las líneas de mis manos
Dicen todo lo contrario
Predicen mi felicidad
Hasta el fin de los años
Ay! que triste sorpresa
Vaya desengaño!
Qué mala vida
A remolque de tu amor
Piel de rutina
Cada día va peor
Qué mala espina

Me atraviesa el corazón
Qué mala vida
Si mañana es como hoy
Me canso de rezar
Y nunca se realiza el milagro
Suplico amor de miel
Y es cada vez mas amargo
Mi mal de amores no
No tiene remedio
O me largo con mis miedos
O me quemo en tus infiernos
Qué mala vida
A remolque…
Qué mala espina
Me atraviesa el corazón
Qué mala vida
Si mañana es como hoy
Qué mala vida
A remolque de tu amor
Piel de rutina
Cada día va peor
Qué mala espina
Me atraviesa el corazón
Qué mala vida
Si mañana es como hoy
Qué mala vida, qué mala vida
Qué mala vida, qué mala vida
Autores de la canción: Camilo Blanes Cortes
Letra de Qué mala vida

24.12.23

Ciudad sin Sueño Poema, GARCIA LORCA cantado por Morente y Lagartija Nick

No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie. No duerme nadie. Las criaturas de la luna huelen y rondan sus cabañas. Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan y el que huye con el corazón roto encontrará por las esquinas al increíble cocodrilo quieto bajo la tierna protesta de los astros. No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie. No duerme nadie. Hay un muerto en el cementerio más lejano que se queja tres años porque tiene un paisaje seco en la rodilla; y el niño que enterraron esta mañana lloraba tanto que hubo necesidad de llamar a los perros para que callase. No es sueño la vida. ¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta! Nos caemos por las escaleras para comer la tierra húmeda o subimos al filo de la nieve con el coro de las dalias muertas. Pero no hay olvido, ni sueño: carne viva. Los besos atan las bocas en una maraña de venas recientes y al que le duele su dolor le dolerá sin descanso y al que teme la muerte la llevará sobre sus hombros. Un día los caballos vivirán en las tabernas y las hormigas furiosas atacarán los cielos amarillos que se refugian en los ojos de las vacas. Otro día veremos la resurrección de las mariposas disecadas y aún andando por un paisaje de esponjas grises y barcos mudos veremos brillar nuestro anillo y manar rosas de nuestra lengua. ¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta! A los que guardan todavía huellas de zarpa y aguacero, a aquel muchacho que llora porque no sabe la invención del puente o a aquel muerto que ya no tiene más que la cabeza y un zapato, hay que llevarlos al muro donde iguanas y sierpes esperan, donde espera la dentadura del oso, donde espera la mano momificada del niño y la piel del camello se eriza con un violento escalofrío azul. No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie. No duerme nadie. Pero si alguien cierra los ojos, ¡azotadlo, hijos míos, azotadlo! Haya un panorama de ojos abiertos y amargas llagas encendidas. No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie. Ya lo he dicho. No duerme nadie. Pero si alguien tiene por la noche exceso de musgo en las sienes, abrid los escotillones para que vea bajo la luna las copas falsas, el veneno y la calavera de los teatros. Poemas de Federico García Lorca